sábado, 14 de noviembre de 2015

BOLSILIBRIS 02 (Novelas de a Duro)


Seguimos recopilando reseñas “fast food” de bolsilibros. Hoy tenemos una tríada de lujo con Garland, Kane y Carrados para vuestro disfrute. ¡Ah! Y antes de empezar… si en la primera entrega os incluí una imprescindible lista de otros “Micro reseñeros de a duro” (en los que me inspiro yo mismo) que no debéis dejar de consultar, hoy os enlazo a uno nuevo, BOLSILIBROS,Un homenaje a los escritores de novela popular. Y tras las presentaciones, vamos al turrón:


"UNA TUMBA EN LAS ESTRELLAS" — SILVER KANE (Selección Terror 36, Bruguera)


Muy muy buena. De un comienzo casi de terror surrealista de los que te atrapan por el cogote pasamos a una trama de atmósfera malsana llena de recovecos y alucinantes giros dramáticos. Ledesma pone de protagonista a la hija de un arquitecto desaparecido que erigió un rascacielos alucinante en New York  —Una pesadilla mecánica que se ha reutilizado como casa mortuoria en la que los ricachones colocan a sus muertos embalsamados en una inquietante apariencia de vida—, y la lleva por una trama en la que se incluyen novias que se cuelgan de las lámparas el mismo día de su boda, el extraño asesinato de una anciana enterrada viva en la cripta familiar, un misterioso asesino que aparece cuando menos se espera por los recovecos del edificio y  un inquietante servicio de habitaciones. Un diez para el concepto del edificio/cementerio, que según el autor tomó de un proyecto real que había leído en un periódico (habría que investigar esto) y otro 10 para el trepidante argumento que no da tregua en ningún instante. La acción —por ejemplo en los numerosos acechos y persecuciones—, no esta nada reñida con cierta poética de lo macabro, que advertimos poco a poco desde la palidez de los empleados del hotel, hasta situaciones cada vez más mórbidas y que desafían la lógica hasta la última página. Con un epílogo sorpresa que al final no lo es tanto (ha llovido mucho ya en el género, que le vamos a hacer), la sensación de entretenimiento digno mezclada con “grotesque” y giros espeluznantes es de las que deja con ganas de más. Un “gótico” que cambia las velas temblorosas por luces de neón y las vidrieras salpicadas de lluvia por cristal esmerilado.

"EL HOMBRE DE LA DOBLE DIMENSIÓN"CLARK CARRADOS (Colección Espacio-El Mundo Futuro 19, Toray)


A pesar del disfrute generalizado con “El Hombre de la Doble Dimensión”, debo reconocer que en este caso el señor Carrados me ha dado la impresión de haber hecho una novelita a base de retales que no siempre casan del todo bien. De hecho, es el disparate verbenero y genérico (dentro de la sci-fi aventurera más pura, of course), lo que le da el toque gracioso a una trama (o varias) que no se sostiene por ningún lado y que funciona a base de “deus ex machinas” implacables. De un comienzo de novela de juicios siderales —con el teniente de una nave de prisioneros siendo acusado del asesinato de su capitán y del amotine de los facinerosos cósmicos que trasladaba—, nos metemos en una especie de intriga a bordo con celos de mando, conspiraciones de asesinato, insubordinaciones y el rescate de una chica náufraga en el espacio (inevitable interés romántico del prota). Por si esto no fuera suficiente, una vez que se desencadena el berenjenal… la nave en la que viajan los protagonistas es absorbida por un mundo submarino habitado por humanos con características de pez que, mira que cosas, esta dividido en dos facciones en guerra. La reina de una de estas (la clásica monarca dominante y buenorra “Carrados style”) obviamente se enamora del aguerrido astronauta prota y al ver que este solo bebe los vientos por la naufraga… se fabrica un clon del mismo para su uso y disfrute. Todos juntos se van a batallar contra los peces-hombre rivales y aquí tuve que quitarme el sombrero ante las escenas de batalla cósmico/acuáticas y el “scope” de alta épica que nuestro autor consigue insertar en un bolsilibro de ciento y pico páginas (que además incluye también juicios, mamoneos sentimentales, comedia voluntaria y de la otra, suspense y ciencia para las masas) sin apenas despeinarse. Un final de auténtica mezcla entre tragedia y disparate absurdo me terminó de convencer de que estamos ante una mala novelita… que no podéis dejar de leer.


EL MONSTRUO VA AL OESTEDONALD CURTIS (Colección Far West 20, Astri)

 
Sentimientos encontrados (o no). Por un lado me ha encantado la trama western, que incluye cosas como una timba de cartas emocionantísima –nada que envidiar a “Casino Royale” de Fleming, oiga-, y una serie de duelos, peleas verbales y a escopetazos muy chulas por un quítame allá esos terrenos. Hay pistoleros que no saben ser cowboys (y van armando bulla) y cowboys que no son muy buenos con el revólver (esforzados y entrañables pero sacrificables); e inevitablemente no faltan las mujeres de pechos enormes, tan “curtisianas”. El problema es casar todo esto con el doctor Victor Frankenstein y su lujuriosa asistente queriendo crear uno de sus monstruos de retales en pleno ambiente de “saloons”, fincas de ganado y oficinas de “sheriff”. Y, maldita sea, está metido con calzador pero la novela es tan trepidante y adictiva que nos importa un pimiento.  Además de contener un par de detalles de auténtico genio. Por un lado el doctor Frankenstein es un villano malo y cabreado con la sociedad, la ley y el orden (tiene diálogos de auténtico folletín de la Monogram) que lo emparenta con la versión Cushing del personaje, Hammer style. Y por otro, hay un diálogo en el que el malvado profesor pide un cerebro criminal para su criatura porque ya intentó una vez insertarle el cerebro de un genio y su ayudante arruinó el plan. ¡Por lo cual estamos ante Frederick Fronkonstein (Gene Wilder) antes que con Victor Frankenstein! Chapeau. Lo demás lo de siempre: gore, pistoleros de ultratumba, puñetazos y morreos. Un disfrute. Además recientemente reeditado en el tomaco “Monstruos en el Oeste”, por lo que no hay excusas.

domingo, 8 de noviembre de 2015

“FRACTAL” De Damian Cordones



This is getting dark, friends.

En una especie de futuro distópico apenas explicado (magnificamente, por cierto) con dos pinceladas, asistimos embobados a la historia de un recaudador que tiene que cobrar una deuda en el siniestro Fractal Sanitarium, uno de los lugares en los que son tratados los enfermos de esa extraña enfermedad que se pega a la piel de humanos, arboles y lo que se tercie. Lo que al principio es un viaje algo siniestro con toques absolutamente sórdidos, se convierte en una pesadilla imparable cuando al protagonista le encargan la misión de buscar a otro deudor…. en un lugar que mejor no os detallo, porque hacer el viaje por vosotros mismos es la mejor opción para adentrarse en él. Además esta jodidamente bien (d)escrito.

El escritor Damian Cordones se descolgó este año con una pesadilla de fantasía asfixiante y surrealista que hay que leerla para creerla. “Fractal”, tanto estructural como argumentalmente, es una sucesión de pústulas narrativas que en poco más de ochenta páginas consigue estremecer, desorientar, sorprender y a la vez mantenerte pegado a la lectura de forma constante. No es un relato esperanzador, pero tampoco es la típica degeneración “new wave” o “new weird” o “sci-fi dark” o como narices queramos etiquetar a la actual corriente de “malrollismo” urbano tan de moda en los catálogos de ciencia-ficción de las editoriales actuales. No, es de hecho mucho más. Un relato ameno pero complejo que aúna lo mejor de los autores más bizarros del relato fantástico clásico (pienso en los locos ingleses que escribían “sci-fi” en los 70, pero cercenando el tono paródico) y que no deja de tener esquirlas propias de la fantasía oscura más loca y visual. Sí, digo visual porque la narrativa es casi cinemática en ocasiones, haciéndonos vivir en primera persona mucho de lo que esta pasando en la obra.

 Además, “Fractal” es la primera piedra en un concepto de varias obras que Cordones espera recopilar en un futuro y al que está poco a poco dando forma, titulado “La Era del Espíritu Baldío”. Yo voy a estar pendiente para subsiguientes entregas (en breve aparecerá “Humanos de Raza gris”), y si tú también quieres estarlo, te remito a la web del autor. En mi opinión todo esto merece la pena. Y mucho.