martes, 19 de agosto de 2014

EL “MOBY DICK” DE MEAD SHAEFFER (1923)



El día que yo me decida a escribir algo sobre “Moby Dick”, uno de mis libros de cabecera –con el que ando últimamente bastante obsesionado gracias a una reciente relectura- os vais a enterar de lo que vale un peine de hueso de ballena. Pero como la tarea me da casi tanto miedo como embarcarme en un barquito pescador de Nantucket, hoy os traigo una serie de bizarras ilustraciones de las que he sabido gracias el excelentísimo libro “Moby Dick: La Atracción del Abismo” (editado por Graphiclassics), del que alguna vez os he hablado por aquí y que una vez más recomiendo encarecidamente. La editorial “Dood, Mead and Co” le encargó las ilustraciones de su edición del clásico de Herman Melville al pintor Mead Shaeffer, creando una de las representaciones visuales más curiosas de esta historia inmortal. Estamos hablando de 1923, mucho antes de las interpretaciones gráficas más oscuras y perversas del libro, del postmodernismo e incluso de la versión de John Huston, que muchos aun conservan en sus retinas. 

Shaeffer tenía 24 años por estos entonces y, como relata Charles Caum en el texto que presenta el libro de Graphiclassics, “Su corta edad no le permitió percibir lo que suponía enfrentarse a una obra tan compleja, por lo que su versión supone la aproximación más optimista e ingenua de las que se han realizado hasta la fecha”. En efecto abundan unos colores vitalistas, unos marineros guapetes e incluso un Ahab muy bien plantado –aunque no tan joven y galán como el de Gregory Peck-, por lo que esta interpretación tiene más que ver con una novela de aventuras clásica a lo “Isla del Tesoro” o las de Salgari, que a la verdadera pesadilla hacia la que el Pequod acaba derivando.