miércoles, 30 de abril de 2014

La Saga De Venus II: “LOS NÁUFRAGOS DE VENUS” De Alberto López Aroca



Al hilo de la emocionante conclusión de “CharlieMarlow y la Rata Gigante de Sumatra”, Alberto López Aroca cambia el salacot por la escafandra espacial para sumergirnos en la segunda y no menos emocionante pieza de esta aventura marítimo-espacial. Por supuesto que el “pulp” más esquizofrénico, la mitología creativa más canónica y el “holmesianismo” más recalcitrante vuelven a hacer glorioso acto de presencia. Pero la nostalgia y cierto punto melancólico le otorgan más riqueza a una ¿conclusión? que no es la que ningún lector podría esperar de primeras. Hay batallas llenas de “gore”, monstruos más grandes que la vida, gusanos “desconocidos para la ciencia” y un repaso a todas las planicies, exploradores y criaturas que alguna vez hayan desfilado por el Venus de la cultura popular. Pero en última instancia lo que importa es la historia de Charlie Marlow y su hechizo por una misteriosa mujer de destino incierto… Pero me estoy adelantando.

Si hay un personaje que reina por todo lo alto en estos “Naufragos de Venus” es el inefable Doctor Sivane, villano mítico de los viejos tebeos de Shazam. Pérfido, carismático y siempre con una palabra en la boca para hacerte sentir una babosa infecta al lado de su egregia persona. Su maligna invención, el “distanciador”, es el causante de que los tripulantes del Mary Celeste terminen con sus huesos en el planeta Venus. Ciencia loca y “space opera” nunca han sido extraños compañeros de cama, como sabréis todos los habituales de la serie “B”, de la ciencia-ficción más clásica y de este blog tan lleno de circuitos y tornillos electrificados. El caso es que el secreto de los pobres tripulantes del Mary Celeste se encuentra en los sótanos más ignotos de… ¡El Club Diógenes! El mismísimo Sherlock guiará a  Charlie Marlow a esta decadente tapadera del servicio secreto británico. Allí escuchará la historia de estos viajeros cósmicos, no solo de labios del habitual del club, Mycroft Holmes (un tiro a bocajarro a quien no sepa decir de quien es hermano) sino de primera mano gracias a unos cilindros de fonógrafo que grabaron la historia completa –amén de un artefacto que tiene vía directa con…. ¡Ah! No revelo más-, y con lo que Marlow se asomará a una historia de amor, villanía, recorridos epifánicos por simas llenas de peligros y la continua y molesta intervención de monstruosidades espaciales variadas. Como podéis atisbar en este mapa del gran Sergio Bleda realizado para la ocasión:


Pero como siempre con Mr. Aroca, esto es solo una pincelada de los abismos venusinos a los que estará abocado el afortunado incauto que se calce el uniforme de astronauta y bucee por estas estrellas envenenadas. Para empezar el ambiente en el barco de la primera parte –con una calculada y certera definición de los personajes que nos hace cogerles mucha simpatía- vuelve a destilar todo el encanto de los clásicos marítimos. Pero lo milagroso de todo esto es que cuando vivamos la transición del mar a las estrellas, el tono no cambie, el giro no chirríe ni todo quede como un simple “pastiche” mal hilado –lo de “simple” y “mal hilado” lo he añadido porque desde luego “pastiche” no es un término peyorativo-; sino que vemos no solo coherencia narrativa en la unidad de la historia de fantasía que estamos leyendo, sino también con la novela precedente, con el resto de “extras” y, por arte de magia, con toda la saga. ¡Ahí es nada ese final! Uno de los más contundentes, inesperados y gozosos de los que he tenido oportunidad de leer este año (y esta década). ¡Ah! Y el último párrafo hará salivar a todos los que, como yo, aguardan ya el siguiente paso de este entramado mitológico-referencial en varias partes. Eso sí, no hace falta leerlo todo, amigos. Cada obra es disfrutable de forma independiente.


Como principal “extra” de los que referimos más arriba, el verdadero broche de oro para esta peripecia alienígena es el fragmento final de una supuesta “monografía” sobre Venus escrita por el propio Dr. Sivana (¿Se nota mucho que soy fan de la versión Aroca de este personaje?). Por supuesto que Aroca se pone el disfraz de ficción del mal doctor y nos lleva por un recorrido a la vez erudito y sarcástico sobre todas las entidades que aparecen en la novela además de las que, por falta de espacio literario, no han podido asistir. Un nuevo juego metaficcional del autor –que mezcla el saber científico de Sivane y su desprecio a la raza humana-, de esos que yo, personalmente, disfruto como un hombre mono Caníbal gigante de la isla de Olba refocilándose en el barro. Y todavía no he hecho referencia a eso del “gusano desconocido para la ciencia” sacado de los cuentos de Holmes y que es vital en el desarrollo de esta obra. Pero mejor me callo y dejo que lo descubráis por vosotros mismos. Esta obra tiene mucho que descubrir, gozar y -¿Por qué no decirlo?- flipar.


Al igual que con la anterior novela “… de Sumatra” del autor, “Los Náufragos…” también cuenta con material “bonus” que hacen de la lectura una experiencia más completa. Y de nuevo os remito AQUÍ a una reseña de mi amigo Llosef para que os informéis sucintamente de ellos. Todo recomendadísimo.

¿Con más ganas de Aroca? Entra AQUÍ y déjate llevar por la aventura más clásica, el terror más nefando, la fantasía más aventurera y… en fin, por todo lo que hace que la existencia valga la pena.

1 comentario:

Belknap dijo...

Mr. Wolfville, por lo que acabo de leer, aqui se cumple, como en tantos otros casos, que quién dijo que segundas partes nunca fueron buenas, vere si ma hago con algun ejemplar para disfrutar en mis cortas vacaciones. Cordiales saludos.